{"id":6785,"date":"2019-11-05T13:11:40","date_gmt":"2019-11-05T12:11:40","guid":{"rendered":"https:\/\/editorialconcreta.org\/?p=6785"},"modified":"2024-04-10T11:01:13","modified_gmt":"2024-04-10T09:01:13","slug":"foreword-concreta-14-what-is-camp-pedro-g-romero","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/editorialconcreta.org\/en\/concreta-journal\/concreta-14\/foreword-concreta-14-what-is-camp-pedro-g-romero\/","title":{"rendered":"<span class=\"seccion\">FOREWORD <\/span><br>Concreta 14, What is camp?<span class=\"autor\">, Pedro G. Romero<\/span>"},"content":{"rendered":"<div class=\"cnvs-block-contributors cnvs-block-contributors-1707053260273\" >\t\t<div class=\"widget-body\">\n\t\t\t\t\t\t\t<div class=\"pk-widget-contributors\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<div class=\"pk-author-item\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<div class=\"pk-author-avatar\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<a href=\"https:\/\/editorialconcreta.org\/en\/author\/pedro-g-romero\/\" rel=\"author\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<img alt='' src='https:\/\/editorialconcreta.org\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/avatar-author_P.jpg' srcset='https:\/\/editorialconcreta.org\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/avatar-author_P.jpg 2x' class='avatar avatar-80 photo avatar-default' height='80' width='80' \/>\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<\/a>\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<div class=\"pk-author-data\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<h6 class=\"author-name\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<a href=\"https:\/\/editorialconcreta.org\/en\/author\/pedro-g-romero\/\" rel=\"author\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\tPedro G. Romero\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<\/a>\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<\/h6>\n\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<div class=\"author-description pk-color-secondary\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t(Aracena, 1964). Artista. Con el Archivo F.X. ha presentado, entre&hellip;\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t<\/div>\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">FOREWORD<\/h2>\n\n\n\n<p><em>This foreword by Pedro G. Romero is only in Spanish. We are currently working on the translation of some of our printed contents.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap cnvs-block-core-paragraph-1653054606811\">Rrom, gitanas, flamencos\u2026 As\u00ed, exactamente, el campo que resulta de aplicar estos tres \u00edtems de una determinada forma. Hace algunos a\u00f1os que, con Rudolf Rostas, Janek, gitano h\u00fangaro y artista que frecuenta los ambientes flamencos de Sevilla, sacamos en conversaci\u00f3n mutua el silogismo parad\u00f3jico siguiente: roman\u00edes y gitanos son lo mismo, gitano y flamenco tambi\u00e9n significan lo mismo; sin embargo, roman\u00edes y flamencos son cosas bien diferentes. Y, entend\u00e1monos, cuando escribo <em>rrom<\/em>, as\u00ed, con dos \u00abr\u00bb, c\u00f3mo hacen muchos activistas gitanos es, precisamente, para se\u00f1alar su dimensi\u00f3n pol\u00edtica. Cuando Pastori Filigrana se\u00f1ala que \u00abser gitano es, sobre todo, una cuesti\u00f3n pol\u00edtica\u00bb, abunda tambi\u00e9n en este significado identitario que va m\u00e1s all\u00e1 de reduccionismos etnogr\u00e1ficos o culturales. El giro decolonial tambi\u00e9n incide en esta cuesti\u00f3n y solo desde ese significante pol\u00edtico puede comprenderse su reivindicaci\u00f3n de pueblo sin estado.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero, junto con <em>rrom<\/em> usamos tambi\u00e9n el apelativo de <em>gitanas<\/em> y, ah\u00ed s\u00ed, el desplazamiento es significativo. Por supuesto, <em>gitanas<\/em>, as\u00ed, en femenino opera como alusi\u00f3n feminista pero tambi\u00e9n clich\u00e9 con su marca de g\u00e9nero incorporada, que avanza imparable desde el mito de <em>Carmen<\/em> \u2014no la <em>Carmen de Espa\u00f1a<\/em> sino la de M\u00e9rim\u00e9e\u2014 hasta el triunfo, por ejemplo, de la admirable Rosal\u00eda. Pero tambi\u00e9n, y por esto mismo, <em>gitanas<\/em> es un t\u00e9rmino pol\u00e9mico. En el \u00e1mbito del alem\u00e1n, su equivalente, <em>zigeuner<\/em>, tras el <em>porrajmos<\/em> \u2014el holocausto gitano bajo el dominio nacionalsocialista\u2014, ha sido sustituido por el par, pol\u00edticamente correcto, <em>sinti und roma<\/em>. Tambi\u00e9n ahora, desde el activismo, se reivindica de nuevo la palabra <em>zigeuner<\/em>, pues, los elementos despectivos son objeto de una reivindicaci\u00f3n orgullosa, y las connotaciones delincuentes del uso vulgar de la palabra, objeto de reivindicaci\u00f3n de una determinada forma de resistencia de clase y conflictividad pol\u00edtica. Los nazis, adem\u00e1s, exterminaron <em>zigeuner<\/em> no <em>sinti und roma<\/em>. En el mundo anglosaj\u00f3n la denominaci\u00f3n oficial intenta superar el debate bajo el global <em>roma &amp; gipsy &amp; traveller<\/em> que apela, sobre todo, a una determinada forma de vida: h\u00e1bitat itinerante, trabajos n\u00f3madas o indisciplinas sociales. Por ejemplo, los <em>travellers<\/em> \u2014muchos de ellos de origen irland\u00e9s\u2014, ser\u00edan algo as\u00ed como nuestros mercheros. Curiosamente, Espa\u00f1a, es de los pocos pa\u00edses en que gitano sigue us\u00e1ndose positivamente, aunque hay debates interesantes como los intentos peri\u00f3dicos del activismo gitano de obligar a la Real Academia de la Lengua a que quiten las connotaciones negativas de su definici\u00f3n en el diccionario oficial por m\u00e1s que, en el uso, la lengua siga manteniendo esas consideraciones despectivas.<\/p>\n\n\n\n<p>Y <em>flamencos<\/em>. Obviamente, no los habitantes de Flandes, aunque los or\u00edgenes del t\u00e9rmino apelan directamente a esa misma palabra natal. <em>Flamencos<\/em> en cuanto a ese grupo cultural de gitanos y no gitanos que se construye a partir de un cante y baile determinados. <em>Flamenco<\/em> no significa, en su uso primero, otra cosa que \u00abgitano\u00bb y, adem\u00e1s, con claras connotaciones delincuentes, marginales y jergales. Cercano en su uso a denominaciones propias de las bandas, tribus o culturas urbanas, nacido en el \u00e1mbito delincuente de las german\u00edas, la palabra ha ido despoj\u00e1ndose de su significado peyorativo hasta convertirse en un t\u00e9rmino bandera, muestra de orgullo y puesta en valor. Aunque no olvidemos que muchos, incluidos los gitanos flamencos, segu\u00edan dando connotaciones negativas al t\u00e9rmino hasta los a\u00f1os ochenta y quer\u00edan distinguir entre flamenco y cante jondo o entre cantes chicos y grandes, reservando el t\u00e9rmino flamenco para aquellas expresiones musicales y coreogr\u00e1ficas que estaban m\u00e1s cerca de la mercantilizaci\u00f3n. As\u00ed, como ha ocurrido con t\u00e9rminos como <em>black<\/em> o <em>queer<\/em>, lo vejatorio de <em>flamenco<\/em> se ha convertido en motivo de orgullo y desafiante se\u00f1a de identidad. As\u00ed, que s\u00ed, todos podemos ser flamencos.<\/p>\n\n\n\n<p>Por supuesto, el campo cultural resultante de la interferencia entre estos tres t\u00e9rminos tiene en cuenta toda una tradici\u00f3n. Su apelaci\u00f3n inmediata al paradigma del campo de concentraci\u00f3n, \u00ab<em>nomos<\/em> oculto de la modernidad\u00bb seg\u00fan Giorgio Agamben, como definitorio de una forma de vida determinada, desde el campamento n\u00f3mada al espacio carcelario, es algo que tenemos muy presente y, a resultas, est\u00e1n los trabajos de Ethel Brooks o Mar\u00eda Garc\u00eda Ruiz aqu\u00ed presentes, pero tambi\u00e9n, en cierto sentido, las im\u00e1genes que nos han regalado Delain Le Bas o Joy Charpentier. Pero tambi\u00e9n tenemos en cuenta, obviamente, la teor\u00eda de campo cultural de Pierre Bordieu y, desde luego, sus propios l\u00edmites cr\u00edticos. El propio Bordieu se\u00f1al\u00f3 que su definici\u00f3n de campo ten\u00eda un arraigo fuerte en las construcciones de una clase social determinada, la burgues\u00eda, entendida esta, adem\u00e1s, como tensi\u00f3n con lo que llam\u00e1bamos el proletariado y, nos advert\u00eda, contra la aplicaci\u00f3n inmediata a otros contextos y formas culturales, lo que, desgraciadamente, se convirti\u00f3 en una norma del manierismo acad\u00e9mico.<\/p>\n\n\n\n<p>Y es que el campo que estamos intentando definir y que va m\u00e1s all\u00e1 de m\u00fasicas y bailes determinados se construye desde otros \u00e1mbitos. Desde luego desde abajo, no solamente desde lo que llamamos hoy lo \u00absubalterno\u00bb, tambi\u00e9n desde lo que convoca el artificioso pero \u00fatil t\u00e9rmino marxista de <em>lumpen-proletariado<\/em>. Pues s\u00ed, eso, lo lumpen, lo marginal es una noci\u00f3n fundamental de nuestro campo. Teresa San Rom\u00e1n, antrop\u00f3loga de referencia en temas del mundo gitano, se\u00f1al\u00f3 siempre su inter\u00e9s por estos bajo esa condici\u00f3n de marginales, de grupo humano que opera en los afueras del sistema, entrando y saliendo del mismo continuamente. Para ella, un gitano abogado o m\u00e9dico, en la medida que estaban integrados socialmente y a\u00fan como activistas pol\u00edticos o culturales, significan ya otra cosa. Pensemos, adem\u00e1s, que ese campo construido as\u00ed, desde lo bajo, coincide con algunos de los aspectos formales de la m\u00fasica flamenca: lo menor, ll\u00e1mese escala griega, d\u00f3rica o bizantina, esa f\u00f3rmula popular de acabar siempre con los tonos \u00abhac\u00eda abajo\u00bb pues tambi\u00e9n hace sentido con el funcionamiento de nuestro campo. O, eso que Gilles Deleuze \u2014el fil\u00f3sofo del nomadismo, la metalurgia y la fuga\u2014 llama artes menores, esa misma funci\u00f3n que, en muchos sentidos, emparienta los relatos de Kafka con la producci\u00f3n sensible del flamenco.<\/p>\n\n\n\n<p>En <em>Los pr\u00edncipes de la jerga<\/em>, Alice Becker-Ho propone un desarrollo de las jergas de las clases peligrosas en la que han participado los gitanos y su lengua, con una l\u00f3gica de resistencia, evoluci\u00f3n y construcci\u00f3n de significados que escapan del sentido policial con que habitualmente se construye el lenguaje. Se constituye, entonces, un campo de relaciones distinto para los usos comunicativos del lenguaje. Lo que se dice, no tiene que entenderlo todo el mundo, tan solo el grupo que, apartado del resto de la sociedad, pretende comunicarse. Esta cifra secreta del lenguaje, claro, produce toda una serie de ambig\u00fcedades y desplazamientos delirantes, un cierto <em>non sense<\/em> que es caracter\u00edstico tambi\u00e9n de una forma de hacer determinante en el campo sensible que estamos intentando definir.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando Martha Rosler intenta precisar lo que ella llama \u00abclases culturales\u00bb, un \u00e1mbito hoy d\u00eda hegem\u00f3nico para las producciones del campo sensible del que hablamos, ensaya una cierta arqueolog\u00eda del t\u00e9rmino que encuentra en la bohemia decimon\u00f3nica uno de sus principios. La bohemia, s\u00ed, se llama as\u00ed en relaci\u00f3n a los gitanos y su forma de vida pues, en la Francia de finales del siglo XVIII que acu\u00f1a el t\u00e9rmino se pensaba que los rom n\u00f3madas ven\u00edan de esta regi\u00f3n de la actual Rep\u00fablica Checa. Esa misma bohemia mantuvo relaciones nutrientes con esos modos de hacer de los gitanos y su huella va m\u00e1s all\u00e1 de su presencia en la pintura de Manet, la poes\u00eda de Baudelaire o la m\u00fasica de Debussy. Tras las bohemias, las vanguardias y la contracultura, en distintos momentos de los siglos XIX y XX, han vuelto a tramar de distintas formas y maneras relaciones con los rrom, las gitanas y los flamencos. Por eso, cuando observamos atlas de im\u00e1genes como el que nos presenta Georges Didi-Huberman, las relaciones se disparan, los campos magn\u00e9ticos restituyen sentidos perdidos, las formas encuentran su sentido en ese constante aparecer, desaparecer y reaparecer morfol\u00f3gico.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo que aqu\u00ed ensayamos, entonces, estos apuntes para entender este campo de lo sensible, aporta singulares herramientas que pensamos fundamentales a la hora de enfrentan la producci\u00f3n simb\u00f3lica contempor\u00e1nea. Si nos detenemos a pensar un momento en c\u00f3mo la producci\u00f3n simb\u00f3lica identitaria de nuestras actuales naciones pol\u00edticas ha sido participada, por ejemplo, por los gitanos \u2014como es el caso de Espa\u00f1a o Hungr\u00eda y, en cierta medida, de Rusia\u2014, nos damos cuenta de que han sido aquellos marginados, apartados, precisamente, de la soberan\u00eda pol\u00edtica de sus naciones, los que han construido el imaginario que nos identifica. Pensemos tambi\u00e9n en Estados Unidos con las culturas afroamericanas o Cuba, Brasil o Argentina, por poner tres ejemplos latinoamericanos en los que tambi\u00e9n las identidades simb\u00f3licas han sido construidas por los que no ten\u00edan soberan\u00eda pol\u00edtica, los esclavos negros y sus descendientes, las clases delincuentes, los grupos \u00e9tnicos y sociales m\u00e1s marginales. Esa tensi\u00f3n parad\u00f3jica entre soberan\u00eda pol\u00edtica y producci\u00f3n simb\u00f3lica tiene que ayudarnos a repensar muchos campos que damos por sobreentendidos. Por ejemplo, la funci\u00f3n pol\u00edtica del arte, tan groseramente banalizada en nuestro tiempo o el v\u00ednculo de producciones culturales determinadas con la resistencia identitaria. Es ejemplar, desde nuestro punto de vista, el compendio que Gerhard Steingress hace del flamenco, de lo que sabemos del flamenco. De su lectura podemos decir cosas bien definitorias. Por ejemplo, un par en relaci\u00f3n a los gitanos, quienes tienen una importancia capital en el g\u00e9nero flamenco, pero, al contrario de lo que usualmente se piensa no porque les sea propio sino por lo contrario, por su condici\u00f3n for\u00e1nea, extranjera si se quiere, por su relaci\u00f3n desde afuera con unas m\u00fasicas y bailes del entorno social que transitaban; y, en segundo lugar, que lo determinante para la eclosi\u00f3n del g\u00e9nero musical y danc\u00edstico no fue la gitanofobia, el resultado de siglos de una persecuci\u00f3n que, en distintas formas, por cierto, a\u00fan es visible hoy d\u00eda, sino, al contrario, es efecto de la gitanofilia que construy\u00f3 la bohemia andaluza y espa\u00f1ola de principios del siglo XIX, heredera de los majos del siglo XVIII, como estos fueran herederos de los jaques y german\u00edas de los anteriores siglos XVI y XVII.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed, por ejemplo, podr\u00edamos entender muchas de las pol\u00e9micas y debates o concursos de ideas, pues su poca consistencia muchas veces no nos permite pensar de otra forma, que surgen ante la irrupci\u00f3n del nuevo flamenco, los bailes de Israel Galv\u00e1n o Roc\u00edo Molina, o la aparici\u00f3n pol\u00e9mica del Ni\u00f1o de Elche y la fulgurante Rosal\u00eda. Pero tambi\u00e9n, entender con las herramientas que hemos querido desplegar, que el campo de producci\u00f3n cultural del flamenco, el que de aqu\u00ed se desprende, va mucho m\u00e1s all\u00e1 de un cante y un baile determinados y que, como campo cultural que es, con la necesaria dial\u00e9ctica entre autonom\u00eda e industrializaci\u00f3n cultural que en este se juega, incluye muchas otras expresiones sensibles en la literatura, el cine y las artes pl\u00e1sticas, pero tambi\u00e9n, necesariamente, con el entendimiento de unas determinadas formas de vida. Desde nuestra perspectiva son ejemplares, por ejemplo, los filmes <em>La leyenda del tiempo<\/em> (2006) y <em>Entre dos aguas<\/em> (2018) de Isaki Lacuesta, dos maneras distintas no solo de representar el flamenco en el cine si no de hacer un cine flamenco que es una cosa muy distinta. Pienso, tambi\u00e9n, en el cine de Gonzalo Garc\u00eda Pelayo o de Tony Gatlif, formas que hacen cine desde una perspectiva que consideramos flamenca desde su modo de hacer y no solo como su representaci\u00f3n. Atendiendo a esta manera de mirar, pel\u00edculas de Carlos Saura como <em>Los golfos<\/em> (1960) o <em>Deprisa, deprisa<\/em> (1981) son mucho m\u00e1s flamencas que las propias <em>Flamenco<\/em> (1995) y <em>Flamenco, flamenco<\/em> (2010), por parad\u00f3jico que parezca.<\/p>\n\n\n\n<p>Y, tambi\u00e9n, otros fen\u00f3menos. Atrev\u00e1monos a comparar, por ejemplo, el descubrimiento de una artista como Ceija Stojka, sus incre\u00edbles pinturas y dibujos, especialmente en relaci\u00f3n al <em>porrajmos<\/em> gitano, la invenci\u00f3n de un nuevo y leg\u00edtimo modo de hacer despu\u00e9s de Auschwitz, por seguir el <em>dictum<\/em> de Adorno, una forma de decir, de <em>poiesis<\/em>, que es capaz de contar lo incontable, m\u00e1s cerca de Sherezade que del testigo de Primo Levi, seguramente, pero que desaf\u00eda el silencio promovido por Claude Lanzman, un silencio que, a su vez, produce obras maestras como <em>Shoa<\/em> (1985), indudablemente. Alejandra Riera ha hecho un singular acercamiento a su exposici\u00f3n del a\u00f1o pasado en la Maison Rouge de Par\u00eds y que podemos ver ahora en el MNCARS de Madrid. Pero dec\u00edamos, atrev\u00e1monos a comparar, y apuntaba a un fen\u00f3meno mercantil como el de Lita Cabellut, no solo por la degradaci\u00f3n materialista y publicitaria de su pintura, si no porque pone en juego todo lo peor de la trivializaci\u00f3n de lo rrom, lo gitano y lo flamenco en forma de <em>branding<\/em>, de marca, de franquicia capitalista de una particular forma de vida. Y si pongo este ejemplo y lo expreso en t\u00e9rminos tan elocuentes es, precisamente, por hacer entender que el campo que intentamos acotar no es f\u00e1cil, que el mismo est\u00e1 lleno de tensiones y malentendidos y que, por eso, seguramente, pensamos que es importante conocer mejor, conocerlo bien.<\/p>\n\n\n\n<p>Es muy interesante en este sentido el texto de Leonardo Piasere sobre el mito de que Adam Smith, fundador te\u00f3rico del capitalismo, fuese en su infancia raptado por una banda de gitanos. Hay que leerlo muy atentamente para ver las connotaciones que su relato va desgranando. Las sombras del <em>orientalismo<\/em> acu\u00f1ado por Edward Said, sirven aqu\u00ed, por ejemplo, m\u00e1s para ocultar que desvelar el reconocimiento de los rasgos de emancipaci\u00f3n subalterna del que participan tan decididamente los gitanos. Tambi\u00e9n las simplificaciones del pensamiento poscolonial se enfrentan aqu\u00ed a una prueba de sus l\u00edmites o la sociolog\u00eda marxista m\u00e1s tradicional, incapaz, por ejemplo, de entender lo que significa el desclasamiento. Su an\u00e1lisis sofisticado nos muestra a las claras el terreno inestable que pisamos en este campo, apasionante por eso mismo, por su veracidad en relaci\u00f3n a lo real y, por eso mismo, un campo lleno de trampantojos, <em>trap<\/em> y trampas. Dif\u00edcil es andar en un terreno tan m\u00f3vil, ambiguo, cambiante, un espacio atravesado continuamente por las mudanzas del tiempo, s\u00ed, un campo construido por los afectos, los cuerpos y las cosas que quedaron en los m\u00e1rgenes de la historia.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:50px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Concreta 14 (Autumn 2019) proposes an entanglement between rrom, gypsies and flamencos to define camp as a real and sensitive construction, full of trompe l\u2019oeil, tricks and traps. A nomadic cultural field that operates as an interference, beyond music and dance. Camp, in short, as a space traversed by movements of the bodies and objects that remained on the margins of history. It counts with the collaboration of Pedro G. Romero, Ethel Brooks, Mar\u00eda Garc\u00eda Ruiz, Teresa San Rom\u00e1n, Pastori Filigrana, Joy Charpentier, Delaline Le Bas, Gerhard Steingress, Isaki Lacuesta, Alice Becker Ho, George Didi-Huberman, Leonardo Piasere and Alejandra Riera.\n","protected":false},"author":70,"featured_media":5828,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"csco_singular_sidebar":"","csco_page_header_type":"","csco_custom_appearance":"","csco_disable_excerpt_posts_layout":false,"csco_page_load_nextpost":"","csco_post_video_location":[],"csco_post_video_location_hash":"","csco_post_video_url":"","csco_post_video_bg_start_time":0,"csco_post_video_bg_end_time":0,"footnotes":""},"categories":[215,141],"tags":[142],"ppma_author":[182],"class_list":{"0":"post-6785","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","5":"has-post-thumbnail","7":"category-concreta-14-en","8":"category-concreta-journal","9":"tag-editorial-en","10":"cs-entry","11":"cs-video-wrap"},"authors":[{"term_id":182,"user_id":70,"is_guest":0,"slug":"pedro-g-romero","display_name":"Pedro G. 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