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Revista

Concreta 19 (primavera 2022) despliega una renovada alfabetización del tiempo y conjura sobre subsecuentes cambios epistémicos al resituarnos en la cadena a la que siempre pertenecimos: tiempo profundo, tiempo oscuro, tiempo crip, tiempo vegetal, tiempo cíclico. Cómo se articula dicho tiempo profundo en las practicas artísticas, curatoriales, filosóficas contemporáneas es aquello a lo que atiende este número. Cuenta con la edición de Bárbara Rodríguez Muñoz y la colaboración de Catherine Malabou, Petra Feriancová, Grace L. Dillon, Laura Vallés Vílchez, Maria Ptqk, Irene Kopelman, Sop, Miguel Ángel Martínez, Tavia Nyong’o, Institute for Postnatural Studies, Jorge Van den Eynde, Kim Hyesoon, Rachel Pimm y Graham Cunnington.


Concreta 18 (otoño 2021) reflexiona sobre la restitución y reparación del patrimonio africano en el contexto poscolonial. Un asunto circunscrito al retorno de objetos recogidos o expoliados que a menudo ignora la dimensión inmaterial fuera de los muros de los museos. Cuenta con la coedición de Hasan G. López Sanz, Tania Safura Adam y la colaboración de Massamba Lea Guèye, Ángela Rodríguez Perea, Françoise Vergès, Catarina Simão, Kader Attia, Sammy Baloji, Grada Kilomba, Yinka Esi Graves, Miguel Ángel Rosales, Javier Fernández Vázquez, Dan Hicks, Iván de la Nuez y Léopold Sédar Senghor.


Concreta 17 (primavera 2021) ofrece un coro de voces que se aproximan a la cuestión de los cuerpos: su legibilidad y alianzas políticas, poéticas y estéticas más allá de la representación. Cuenta con la colaboración de Laura Vallés Vílchez, Ursula K. Le Guin, Néstor García, Yael Davids, Jon Mikel Euba, Andrea Soto Calderón, Marina Vishmidt, Paula Pérez-Rodríguez, Jorge Satorre, María Salgado, María Montero Sierra, Lara García Díaz, Irene Blanco-Fuente, Miguel Ángel López-Sáez, Lucas Platero y Álex Martín Rod.


Concreta 16 (otoño 2020) propone una serie de posiciones colectivas e individuales alimentadas por la tradición, indígenas y no indígenas, desarrolladas en América Latina. Nuevas palabras, suposiciones, actitudes y deseos nos acercan a la efectividad del arte para propiciar el contacto entre comunidades, pero también a su espíritu colonial de crecimiento e incorporación. Cuenta con la colaboración de Pablo Lafuente, Umus Pãrõkumu (Firmiano Arantes Lana) y Tõrãmu Kehíri (Luiz Gomes Lana), Sandra Benites, Luiza Proença, Elvira Espejo, Denilson Baniwa, Sallisa Rosa, Jaider Esbell, Clarissa Diniz, Fernando Palma, María Berríos, Francisco Huichaqueo, María Íñigo, Benvenuto Ixtelalá, Gleyce Kelly Heitor y Akari Waura.


Libros de artista

Libro que espera su edición (enero 2022), de Salomé Moltó y Floreal Rodríguez de la Paz, recoge el proceso de construcción del monumento en las cercanías del campo de concentración de Albatera, donde fueron recluidos miles de personas. Este campo fue uno de los más duros del franquismo. La importancia de este documento en forma de libro (realizado en 1995 y editado en forma de facsímil a los cuidados de Lorenzo Sandoval), por un lado proviene de un tiempo donde la memoria histórica aún se abordaba de una forma tímida. Por otro lado, la relevancia de la publicación viene dada por su inscripción en un tiempo en el que había una deconstrucción constante de la lógica del monumento desde la esfera del arte en los noventa.


pregón de las patrias (abril 2021) es la cuarta entrega de una investigación experimental sin ánimo de lucro en torno a los actos que el Poder ofrece de sí mismo a través de sus palabras e imágenes. También es una reflexión acerca de la promulgación, la construcción del discurso y la liturgia, y de sus manifestaciones performativas, poéticas y semánticas. En línea con los tres volúmenes anteriores, Griñolo plantea un ejercicio a modo de collage que hibrida materiales procedentes de medios diversos con contribuciones de artistas y poetas. Isabel Martín comparte Nosotras las histéricas. Enrique Falcón despierta España en el subsuelo de la calma. Alice Creischer y Andreas Siekmann presentan Tres urracas y Jorge Riechmann escribe No construyáis estatuas.


El trabajo de la artista Moyra Davey (Toronto, 1958) ha sido tradicionalmente relacionado con la fotografía y el cine. Sin embargo, su libro Quema los diarios (noviembre 2020) muestra cómo la literatura y la escritura cobran un papel muy significativo en su producción artística, cada vez más próxima a la edición de libros de artista. Los entrelazamientos y resonancias entre sus obras fílmicas se manifiestan, en esta ocasión, en forma de cita. Esta primera edición en castellano parte de las generosas reflexiones que Davey se hace acerca del complejo proceso de creación autobiográfico. 


El libro de artista Brasil, país del futuro (junio 2016) es casi un axioma, un enunciado automático, algo así como “París, la ciudad de la luz” o “Nueva York, la gran manzana”; derivaciones, tal vez, de las distinciones con que se apodaban los aristócratas: “María, la loca”, “Iván, el terrible”, “Felipe, el hermoso”. En esta ocasión, Carla Zaccagnini propone una investigación sobre el territorio, los recursos naturales y las gentes de Brasil, a partir del rastreo de una serie de publicaciones como pudiera ser la obra homónima de Stefan Zweig que, desde principios del siglo XX, ilustran ideas de futuro y progreso que resuenan en nuestro presente.


Concreta Textos

"Los caníbales siempre han sido los otros. Se trata de un prejuicio común y extendido en todo el orbe. Es un modo de atribuir al extraño la marca negativa de una alteridad extrema que nos permite delimitar las fronteras de nuestra propia identidad. El término caníbal nació vinculado a la conquista de América, al enfrentamiento cultural, la guerra imperial y el expolio. Durante siglos, Europa lo utilizó como instrumento de legitimación del imperialismo y el colonialismo. Sin embargo, durante las últimas décadas del siglo pasado, con el turismo global y la devaluación de lo exótico, asistimos al desplazamiento de la figura del caníbal desde los bordes de nuestro mundo hacia el centro, de nuestro espacio exterior a nuestro espacio interior". José Díaz Cuyás


"Fernando Estévez González siempre fue un antropólogo atípico. Su principal esfuerzo investigador se centró en tareas tan poco rentables académicamente como la de desmontar los prejuicios coloniales e ideológicos de su propia disciplina, o la de criticar el papel jugado por las ciencias sociales en la construcción del relato identitario en Canarias. Su libro Indigenismo, raza y evolución. El pensamiento antropológico canario (1750-1900), publicado en 1987, sigue siendo una obra de referencia para desactivar cualquier intento de apropiación del fantasma del primitivo: en este caso del guanche. Pero Estévez no se sentía cómodo en los límites disciplinares al uso, gustaba presentarse como ’agricultor a tiempo parcial, cocinero clandestino y antropólogo accidental’". José Díaz Cuyás


"El artista del Accionismo Vienés, Otto Muehl, fundó en 1970 una comuna con la intención de fusionar arte y vida. El proyecto tuvo un desarrollo excepcional, llegó a contar con más de quinientos integrantes convirtiéndose en una de las mayores comunidades contraculturales de la Europa del siglo XX. A principios de los años ochenta el grupo aligeró su ideología social-revolucionaria y pasó de una economía basada en el colectivismo rural a volcarse en inversiones de especulación financiera. La disciplina de un trabajo programado terminó poniendo en contradicción la alta rentabilidad con los principios hedonistas y colectivistas que habían sido el fundamento de la comuna". Ralph Kistler


"Hace ya una década, mientras realizaba una investigación doctoral en París sobre las relaciones entre fotografía y antropología tuve la ocasión de conocer un fenómeno que desde el primer momento llamó poderosamente mi atención: lo que algunos especialistas habían llamado zoológicos humanos. La fórmula general, según el modelo de las exhibiciones que organizó el promotor Carl Hagenbeck en el Jardín de Aclimatación de París en la segunda mitad del siglo XIX, era aparentemente sencilla. Si cogemos a un grupo humano perteneciente a una sociedad exótica, lo traemos a Europa —voluntariamente o a la fuerza— y lo colocamos en un recinto cercado recreando el entorno natural en el que vive como se hace en los zoológicos de animales salvajes, podremos conocer de primera mano su aspecto y costumbres sin alejarnos del calor del hogar ni poner en peligro nuestras vidas". Hasan G. López Sanz