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Cándido Camacho en TEA Tenerife
Del 27 de marzo al 14 de julio de 2026

TEA Tenerife
Cándido Camacho. Ritos del deseo

Comisarios: Alejandro Castañeda y Marta Sesé.

El deseo de ser, de devenir, de transformarse, de amar. Un rito es una costumbre, una ceremonia. Para que algo se convierta en costumbre debe repetirse un número de veces considerable; y para que se considere ceremonial, debe tener unas partes y maneras reconocibles. Cándido Camacho. Ritos del deseo reúne por primera vez desde 1995 –año en el que tuvo lugar su última exposición antológica– la obra del artista Cándido Camacho (Tazacorte, La Palma, 1951 – Jaén, 1992). Ritos del deseo responde a la propia metodología del artista, a su trabajo por series, a su insistencia en una repetición variada y en un trabajo cíclico cuyos temas y formas no se agotan, sino que se transforman, surgen y resurgen, revisados y reinterpretados una y otra vez por el artista. Como un rito que, en este caso, viene empujado por el deseo en todas y cada una de sus formas.

La presente exposición reúne trabajos del artista desde 1969 hasta 1992, año de su repentina muerte. En este periodo de más de dos décadas, Camacho llevó a cabo una producción artística muy fructífera en la que destacan series tan reconocibles como El mito de los cuerpos o La Palma, pero también trabajos que, aunque quizás gozaron de menor reconocimiento, resultan fundamentales para comprender la complejidad de su trayectoria y de su personalidad. Camacho estableció una relación de simbiosis con su propia obra; tenía la voluntad de que su arte estuviera alineado con su verdad, con el goce, con el deseo, pero también con el sufrimiento, todo ello con la pretensión de que su vida y su realidad pictórica fueran una misma cosa.

Existe, entonces, una tensión continua entre vida, tragedia y visceralidad que se expresa a través de una materialidad abyecta, entendiendo, como explica Julia Kristeva, que «lo abyecto es aquello que perturba una identidad, un sistema, un orden. Aquello que no respeta los límites, los lugares, las reglas. La complicidad, lo ambiguo, lo mixto […]». Es una abyección, por lo tanto, que tiene que ver con el deseo, con la inconformidad ante la rigidez de las estructuras. Los cuerpos, la mitología o la religión son imaginarios que se despliegan de forma recurrente, nunca completamente definidos o reconocibles, siempre en transformación.

En una carta a Javier de la Rosa, Camacho expresó su voluntad de que su obra fuera destruida tras su fallecimiento. Ese deseo, que no llegó a materializarse, resuena hoy con los problemas de conservación y la degradación que sus piezas han sufrido debido a su complejidad técnica y matérica. Esta muestra incide en ese deterioro, haciendo visible la historia viva de las obras y la evolución de la figura de Camacho tras su muerte. Guiada por el denso erotismo que inspira toda la trayectoria de Cándido Camacho, Ritos del deseo ahonda en las iconografías y materialidades de su obra con el anhelo de reclamar, hoy, aquellas estrategias que al artista le sirvieron para insistir en la ruptura de los binarismos, como la organicidad, el travestismo y las temporalidades circulares. Refiriéndose a sí mismo, Camacho afirmó ser «el pintor de un nuevo misticismo que canta a la vida, que quiere aprender a vivir y que lucha por librarse de los falsos profetas y sacerdotes que quieren imponer una vida y muerte al uso».


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