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Cabello/Carceller en TEA Tenerife
Del 17 de abril al 6 de septiembre de 2026

TEA Tenerife
Notas al pie. Cabello/Carceller

El museo TEA Tenerife Espacio de las Artes acoge hasta el 6 de septiembre la exposición Notas al pie, de Cabello/CarcellerEsta nueva muestra, comisariada por el director artístico de TEA, Sergio Rubira, con la asistencia curatorial de Daniasa Curbelo, puede visitarse en horario de 10:00 a 20:00 horas, de martes a domingo y festivos. Entrada libre.

En Notas al pie, Cabello/Carceller se sitúan en ese lugar incómodo en el que la historia, cuando es leída contracorriente, empieza a deshacerse, dejando ver no tanto lo que pretendía contar como aquello que se había quedado fuera, lo que no llegó a integrarse en el relato, ese que reclamaba escribirse con mayúscula. Lo que quedaba entrelíneas, al margen o reducido a las notas, sin embargo, resiste y desafía a aquello que se quería imponer como único. No se trata de recuperar figuras olvidadas en un gesto que las devolvería intactas al discurso -como si eso fuera posible-, sino de evidenciar cuáles fueron las condiciones mismas de su borrado, mostrar los mecanismos que hicieron que desaparecieran, obligando, al mismo tiempo, a no dar por hecho ni lo aprendido ni aquello que, a fuerza de repetirse, ha terminado por construirse como natural.

Céspedes, Erauso o Agustina González, protagonistas de algunos de los proyectos aparecen así como lo que Carla Lonzi denominó “sujetos imprevistos”: vidas que ya en su tiempo desbordaban cualquier intento de clasificación, identidades múltiples, inestables, contradictorias, que no podían fijarse sin violencia y que, precisamente por ello, resultaban problemáticas para un pensamiento dominado por lo binario que necesita nombrar, etiquetar y clasificar. Es en esa imprevisibilidad -en esa resistencia a dejarse atrapar en una categoría- donde se abre la posibilidad de que se piensen hoy como parte de una probable genealogía trans, que va más allá, que está en movimiento constante, en tránsito, y que no se articula como continuidad, ni como origen, sino como una serie de desplazamientos, de interrupciones, de ecos que se activan desde el presente.

En este sentido, la nueva producción, El jardín imposible de Tefía, Prólogo para un campo de concentración, sobre la infame colonia penitenciaria establecida durante la dictadura en Fuerteventura, añade una desviación necesaria, porque desplaza esa genealogía hacia un pasado reciente -y anuncia un futuro que aterroriza- en el que los dispositivos de control no son una excepción, se muestran como parte de una lógica persistente, la misma que actúa en Donde todos son culpables, nadie lo es (After Hannah Arendt), que busca corregir, disciplinar y violentar las vidas que se sitúan fuera de la norma impuesta.

Estas obras no completan la historia, porque existen múltiples historias. Tampoco se limitan a ocupar sus márgenes, sino que la amplían. Como notas al pie que, al ser leídas, obligan a volver sobre el texto que se daba por principal, exigen releerlo, fuerzan a desconfiar de él, lo vuelven sospechoso, introducen un giro que altera su sentido y hacen visible una memoria que no termina de fijarse.

Comisario: Sergio Rubira.


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